El tercer gobierno del Partido Revolucionario Dominicano (PRD) que encabezaba Jorge Blanco atravesaba por una situación económica difícil caracterizada por una inflación galopante, la cual había iniciado en 1981 y que obligaron a adoptar las primeras medidas restrictivas, lo que generó el rechazo de los sectores populares.
En 1981 la crisis presupuestaria obligó al gobierno a limitarse económicamente y a adoptar las primeras medidas de austeridad, lo que se complicaba con el aumento de los precios del petróleo y por ende con el encarecimiento de los productos de primera necesidad.
La crisis económica se combinó con el malestar social, lo que contribuyó a que en sentido general se unieran voluntades contra las negociaciones con el FMI y las políticas económicas que venía aplicando el gobierno de Jorge Blanco, alejando así al PRD de sus bases de sustentación.
Los reportes de las radioemisoras más populares de entonces: Radio Mil, Radio Popular y Radio Comercial, despertaron a la población dominicana informando de protestas y quemas de gomas en el populoso sector de Capotillo, en la parte norte de la capital.
De acuerdo con los reportes, las amas de casa pegaban el grito al cielo en los colmados por el alza descomunal de precios de los productos de consumo básico, a lo que siguió la reacción de los jóvenes de los sectores que tomaron las calles, incendiaron autobuses del transporte y locales de instituciones públicas.
De barrios populares como Simón Bolívar, Cristo Rey, Gualey, Villa Juana y Villas Agrícolas, el movimiento pasó a Los Mina, Villa Duarte, Herrera y Los Alcarrizos y zonas aledañas, arropando para la media mañana toda la capital, con excepción de aquellos sectores del casco central y otros exclusivos habitados por las clases media alta y rica.
Ya para el mediodía se informaba de violentas protestas en ciudades y municipios de Santiago, San Francisco de Macorís, La Vega, Sánchez Ramírez, Salcedo, Puerto Plata, Valverde, San Juan de la Maguana, Barahona, San Cristóbal, Peravia, San Pedro de Macorís, La Altagracia, La Romana, El Seibo y Hato Mayor, entre otros pueblos.
Aunque en principio el Gobierno pensó que se trataba de un movimiento con dirección política dirigido a socavarlo, lo cierto es que la explosión social sorprendió a todos los grupos políticos, aunque en medio de la situación sí trataron de sacar provecho político en contra del gobierno del PRD.
Distintas versiones atribuyen al doctor José Francisco Peña Gómez, líder del PRD, haberse presentado al Palacio Nacional y advertirle al presidente Jorge Blanco que si no sacaba a las Fuerzas Armadas (Ejército, Marina y Aviación) de seguro lo tumbarían, ya que la Policía Nacional no podía contener las violentas protestas.
En 1981 la crisis presupuestaria obligó al gobierno a limitarse económicamente y a adoptar las primeras medidas de austeridad, lo que se complicaba con el aumento de los precios del petróleo y por ende con el encarecimiento de los productos de primera necesidad.
La crisis económica se combinó con el malestar social, lo que contribuyó a que en sentido general se unieran voluntades contra las negociaciones con el FMI y las políticas económicas que venía aplicando el gobierno de Jorge Blanco, alejando así al PRD de sus bases de sustentación.
Los reportes de las radioemisoras más populares de entonces: Radio Mil, Radio Popular y Radio Comercial, despertaron a la población dominicana informando de protestas y quemas de gomas en el populoso sector de Capotillo, en la parte norte de la capital.
De acuerdo con los reportes, las amas de casa pegaban el grito al cielo en los colmados por el alza descomunal de precios de los productos de consumo básico, a lo que siguió la reacción de los jóvenes de los sectores que tomaron las calles, incendiaron autobuses del transporte y locales de instituciones públicas.
De barrios populares como Simón Bolívar, Cristo Rey, Gualey, Villa Juana y Villas Agrícolas, el movimiento pasó a Los Mina, Villa Duarte, Herrera y Los Alcarrizos y zonas aledañas, arropando para la media mañana toda la capital, con excepción de aquellos sectores del casco central y otros exclusivos habitados por las clases media alta y rica.
Ya para el mediodía se informaba de violentas protestas en ciudades y municipios de Santiago, San Francisco de Macorís, La Vega, Sánchez Ramírez, Salcedo, Puerto Plata, Valverde, San Juan de la Maguana, Barahona, San Cristóbal, Peravia, San Pedro de Macorís, La Altagracia, La Romana, El Seibo y Hato Mayor, entre otros pueblos.
Aunque en principio el Gobierno pensó que se trataba de un movimiento con dirección política dirigido a socavarlo, lo cierto es que la explosión social sorprendió a todos los grupos políticos, aunque en medio de la situación sí trataron de sacar provecho político en contra del gobierno del PRD.
Distintas versiones atribuyen al doctor José Francisco Peña Gómez, líder del PRD, haberse presentado al Palacio Nacional y advertirle al presidente Jorge Blanco que si no sacaba a las Fuerzas Armadas (Ejército, Marina y Aviación) de seguro lo tumbarían, ya que la Policía Nacional no podía contener las violentas protestas.
Los tres días de enfrentamientos callejeros de abril de 1984 marcaron al gobierno y al PRD, distinguiéndose dos discursos: en el Palacio Nacional se hablaba de conspiración para derrocar y Peña Gómez de respuesta a la política económica. Una poblada similar se produjo años más tarde en contra del gobierno de Carlos Andrés Pérez, en Venezuela, lo que obligaría al FMI a abandonar la imposición de las del shock y a negociar reformas con los gobiernos.
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